Estuvimos presentes en el workshop sobre la aplicación de PRP mediante mesoterapia , que se celebró el pasado día 10 de mayo, en las instalaciones de Enraf-Nonius , en Móstoles (Madrid), organizado por Mvclinic .
Pudimos ampliar nuestros conocimientos sobre este tipo de tratamiento y su aplicación mediante técnicas de mesoterapia, habida cuenta de los grandes resultados que se están obteniendo en cuanto a regeneración y reparación de tejidos lesionados.
El plasma rico o enriquecido en plaquetas consiste en una muestra de sangre autóloga (del propio paciente) en la que la concentración de plaquetas es superior a la fisiológica.
Las plaquetas o trombocitos son los elementos celulares más pequeños (2-4 µm) de la sangre: carecen de núcleo; tienen una membrana plasmática y un citoplasma donde se encuentran, entre otros, los gránulos α; tienen vida media de 7-12 días; su recuento en sangre periférica es 135.000 a 400.000/µL y entre sus funciones principales destacan la hemostasia, inflamación y cicatrización de heridas.
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) se define como una porción del plasma propio con una concentración plaquetaria superior a la basal obtenida mediante centrifugación. Esta fracción plasmática contiene un mayor volumen de plaquetas y por tanto de los factores de crecimiento proteicos responsables de la coagulación (producidos en los gránulos α).
Las plaquetas poseen en sus gránulos α una gran cantidad de factores de crecimiento que son liberados localmente cuando son activadas. Entre los más importantes podemos destacar PDGF, TGF-β1, VEGF, FGF, EGF, Factor 4, Angiopoietinas y Endostatinas. Además el plasma posee HGF e IGF-1. También son sustancias de interés en la cascada de la reparación tisular la adenosina, histamina, serotonina y el calcio liberados de los gránulos densos. Todos ellos son moléculas que pueden estimular la curación de un tejido dañado, mediante procesos de angiogénesis, miogénesis, quimiotaxis, reclutamiento celular y estímulos para la diferenciación y proliferación celular o de la síntesis de la matríz extracelular.
Estos factores poseen una fuerte influencia sobre los fenómenos reparativos de las heridas. Las plaquetas comienzan a secretar activamente estas sustancias 10 minutos después de la formación del coágulo, liberándose más del 95% de los factores de crecimiento presintetizados en el lapso de 1 hora. Tras esta liberación proteica masiva, de forma más lenta los trombocitos siguen sintetizando y secretando proteínas entre 5 y 10 días más. Cuando la influencia de las plaquetas comienza a remitir, los macrófagos que han llegado al foco merced al crecimiento vascular asumen la regulación de la reparación tisular mediante la secreción de sus propios factores.
La preparación consiste en la extracción de sangre del paciente, centrifugación de la muestra y separación de la fracción con plasma y concentrado de plaquetas. Siempre se separan las células rojas. Los leucocitos pueden o no estar incluidos, según la forma de preparación.
El preparado de PRP puede aplicarse mediante mesoterapia, como infiltración local, como infiltración intraarticular o como gel de fibrina rico en plaquetas, siendo esta última forma más sólida y más frecuentemente utilizada en quirófano, incluso mediante aplicación directa rociado sobre heridas y úlceras.
Se usa en lesiones de todos los tejidos del aparato locomotor: hueso, ligamento, cartílago, músculo y tendón. Se aplican con frecuencia en las roturas de tendones, las tendinopatías crónicas, las lesiones musculares, las lesiones focales del cartílago, la artrosis, las lesiones de ligamentos y las fracturas y pseudoartrosis, etc.
Se desaconseja el uso de antiinflamatorios no esteroideos o corticoides en el periodo anterior, durante y posterior al tratamiento, pues estarían interfiriendo directamente con el proceso siendo, en cambio, muy útil la combinación con técnicas de estimulación regenerativa tisular tales como la electrólisis percutánea intratisular (EPI®), que previamente limpiaran la zona del tejido deteriorado e induce a una respuesta inflamatoria controlada, estimulando la respuesta regenerativa del mismo. Se aconseja tratar previamente con EPI®, una semana después repetir la EPI® y aplicar el PRP en la misma sesión de tratamiento. Las aplicaciones con PRP deben distanciarse un mínimo de entre dos y tres semanas, a veces un mes, entre las que pueden aplicarse las EPIs®
El proceso es muy seguro, no se han publicado efectos adversos importantes, pero pueden existir las complicaciones locales secundarias a cualquier punción. El riesgo de infección es mínimo, debido a la actividad bactericida del plasma.