La fisioterapia asume un papel importante en esta enfermedad. El tratamiento se lleva a cabo en los momento de exacerbación de la patología. Las técnicas que vamos a emplear serán la masoterapia (superficial y lenta), termoterapia (lámparas solares e infrarrojos) e hidroterapia (duchas de agua caliente a presión sobre la zona dolorida). No hay que olvidar que los estiramientos con frío pueden resultar muy eficaces en algunos pacientes. Por otra parte, suele resultar una contraindicación la práctica de un masaje descontracturante o estimulante, ya que aumenta el dolor. No obstante, el mejor tratamiento que le podemos ofrecer a los paciente con fibromialgia, suele ser la comprensión, ya que responderán automáticamente de forma positiva cuando perciban interés por su mejoría. Esa empatía necesaria para ejercer con profesionalidad nuestra labor, bastante más económica que los modernos tratamiento y, muchas veces, más que olvidada.